lunes, 17 de noviembre de 2008

LA MONEDA.

Uno de los principales cambios que trae consigo el inico de la Edad Moderna es el uso del dinero para la mayoría de las operaciones económicas; es decir, del autoconsumo y del trueque, típicos de las economías medievales, pasamos a la consolidación de una economía monetaria y a la consiguiente transformación de las estructuras económicas.

El descubrimiento de América que propicia un aumento de masa monetaria amén de la velocidad de circualción del dinero coadyuvaron a la consolidación del proceso. No obstante, la moneda en la Edad Moderna tiene unas características propias que la diferencian de la actual.

La moneda metálica tiene un valor intrínseco: su ley o contenido efectivo en metal más los costos de fabricación; y un valor nominal, que es otorgado por la Corona y expresado en una unidad de cuenta, por ejemplo en Castilla es el maravedí. Los sistemas monetarios están basados en oro y plata, para las grandes transacciones; y cobre, para las pequeñas. Finalmente, es preciso señalar que también el oro y la plata son mercancías objeto de comercio. El precio del mercado del oro y la plata puede diferir del nominal otorgado a la moneda, lo cual es una forma de alterar la confianza del público en la misma.

Otras características importantes son la variedad de sistemas monetarios y la libertad de acuñación, pero siempre sometidas a las condiciones y control de la Corona. Una Corona, por cierto, que tiende al endeudamiento, lo que conllevará el uso y generalización de otros medios de pago como los títulos de deuda pública y las letras de cambio.


La estabilidad monetaria en Castilla durante el siglo XVI.

El descubrimiento supuso disponer de una fuente casi inagotable de plata, lo que permitió mantener durante el siglo XVI una continua estabilidad monetaria que comienza a resquebrajarse con las primeras bancarrotas de Felipe II.

Lo que sucedió realmente fue una salida ingente de numerario. En tiempos del emperador se exportaron monedas de oro a Francia, donde tenían más valor; el escudo, con una finura de 91,6% y un nominal de 350 maravedíes fue la moneda de oro tipo en estos tiempos. Felipe II alteró su valor nominal a 400 maravedís, pero sin alterar su valor intrínseco. Por consiguiente, esta moneda fuerte se utilizaba para las grandes transacciones.

En cuanto a la plata, era el real la moneda tipo que se utilizaba en el interior del reino. El proceso monetario que se está operando durante el XVI es una salida de oro y plata de España importante. Las consecuencias inmediatas será la aparición de una moneda de inferior calidad, el vellón, con sus consiguientes fluctuaciones.

Los metales preciosos, por ser amonedables, tenían prohibida su salida de los territorios peninsulares. La Corona otorgaba licencias para la exportación de dinero o, la mayoría de las veces, se hacía de forma ilegal. La Corona se vio encerrada en su política exterior y se vio en la necesidad de mantener un ejército permanente en Europa, además de tener una balanza comercial deficitaria. Con estos presupuestos se inicia un inestable siglo XVII caracterizado por las continuas fluctuaciones monetarias.


Las alteraciones monetarias del siglo XVII. La ley de Gresham y la época del vellón en Castilla.

El vellón es una moneda de cobre con un pequeño porcentaje de plata, utilizada para pequeñas operaciones comerciales. Fue Felipe III el que autorizó la primera acuñación de vellón, puro, sin plata. La época del vellón (1599-1680) se corresponde con una necesidad perentoria de la Corona para financiar sus gastos en el exterior. Necesitaba, por tanto, el oro y la plata para cubrir estos gastos, dejando el vellón para el mercado interior.
Las consecuencias nefastas fueron casi inmediatas. La sociedad no confió en un medio de pago como el vellón existiendo otra moneda de mejor calidad. La desconfianza lleva a atesorar la buena moneda como valor refugio (ley de Gresham) y a desprenderse de la mala (el vellón). En definitiva, la mala moneda termina desplazando a la buena que tiende a guardarse para intercambios más importantes.

La moneda de vellón estuvo sometida a todo tipo de fluctuaciones. El llamado "premio de la plata" era el sobreprecio que, por encima de la cotización oficial, se exigía al cambiar una moneda de plata por vellón, también existía un "premio del oro". El "resello" era otra operación típica que consistía en elevar el valor nominal al estamparle un nuevo sello o marca (resello). Esta práctica favorecía a la Corona, ya que cuando se ordenaba un resello, los poseedores de vellón debían presentarse en un lugar establecido por la Corona. Cuando las monedas eran reselladas, la diferencia quedaba en manos de la Corona. Es decir, si la moneda era resellada por el doble de su valor nominal, una mitad se la llevaba el poseedor y la otra la Real Hacienda (se otorgaba una indemnización por costes de traslado).

Estas modificaciones en la moneda provocaron una sobrevaloración de la plata y bruscas inflaciones. Las enérgicas protestas de las Cortes provocaban retirar cobre de la circualción, lo cual provocó deflaciones. Esta es la historia de la moneda durante el siglo XVII (manipulación-inflación-deflación).

VV.AA: "Historia Económica de la España Moderna" Actas. Madrid.1999.








2 comentarios:

David Alonso dijo...

Buena entrada, José, pero echo en falta alguna referencia a N. de Oresme y los inicios del monetarismo.
Un saludo

Unknown dijo...

MUY BUENA INFORMACIÓN, PERO EL FONDO ME DEJÓ CASI CIEGA, DEBERÍAS CAMBIAR EL ASPECTO DEL BLOG, PORQUE SE HACE IMPOSIBLE DE LEER CON COMODIDAD.